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La
experiencia de las asambleas vecinales surgidas a partir
del 19 y 20 de diciembre de 2001 sirvió de base para la
constitución de La Asamblearia.
Cada uno de sus integrantes tiene su 'propia historia'
de acercamiento a lo que llamamos Economía Solidaria y
a la necesidad de formar una cooperativa, pero colectivamente
influyeron de modo decisivo los contactos con la problemática
de las empresas quebradas, recuperadas y puestas en marcha por sus trabajadores, así como las prácticas de 'compras
comunitarias' que se fueron realizando.
Un antecedente muy ilustrativo fue la articulación de
miembros de varias asambleas en lo que se dio en llamar
'la Bolsa y la Vida', una experiencia de compras comunitarias
muy valiosa pues fue poniendo a sus actores en contacto
directo con distintos productores del campo y la ciudad,
cuya característica común era el intento de desarrollar
una producción autogestiva.
Cada nuevo socio de la cooperativa enriquece esta historia
colectiva con su propio camino que, en términos generales,
se relaciona con la valoración de la asociatividad y de
formas comunitarias de organización como superiores a
las del sistema económico predominante.
Se trata, pues, de una historia abierta y que recién se
inicia, que se nutrirá del respeto por los nuevos aportes:
por principio, por ley y por su propio estatuto, La Asamblearia
no puede practicar ningún tipo de exclusiones por motivos
políticos, religiosos, de género o raza; el único acuerdo
previo que requiere es el de compartir el sentimiento
solidario y la aventura de intentar llevarlo a cabo en
el plano de la organización socio-económica.
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